“UN CABALLO BLANCO SIN NOMBRE”
Es un libro que, con una prosa sencilla, fácil de leer, presenta el mundo de la trata y la explotación sexual a través de la estremecedora historia de Nicoleta, una víctima, que se comunica con Andrea, mediante el mundo de los sueños, hasta encontrar a los culpables de su muerte.
Basada en un hecho real, tiene un sorprendente final.
¿Cómo surge Un caballo blanco sin nombre?
Hace más de veinte años, un día en que fui llamada como abogada por la policía para prestar asistencia en comisaría a un grupo de mujeres extranjeras, me sorprendió su excesivo maquillaje y escasez de ropa. No solo parecían temerosas, sino avergonzadas. Con el tiempo averigüé que estas mujeres inmigrantes no eran prostitutas porque quisieran ganar más dinero, sino que estaban obligadas a vender su cuerpo bajo amenazas permanentes, a ellas y sus familias.
Dos mujeres protagonizan esta novela que trata la inmigración y la trata de mujeres para la prostitución, ¿con qué características has dibujado a estos personajes femeninos? Andrea es una joven atractiva, de buena familia, que ha sido bien educada y está preocupada por un mundo más sostenible, cuyo único infortunio fue la temprana muerte de su padre.
Su vida apacible y segura se ve alterada al sufrir una violenta agresión tras la que empieza a padecer alucinaciones y pesadillas. Su realidad se quiebra, pero su carácter perseverante hasta el empecinamiento le ayudará a salir del agujero en que había caído.
Nicoleta es una joven rumana, algo ingenua, que, engañada por un grupo mafioso, llega a España para ser explotada como prostituta. Representa un mundo siniestro, terrorífico, en el que la mujer es una simple mercancía, un producto a consumir por cualquiera que lo pague.
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fecha
4 de septiembre de 2025