Madrid 29
¿Cómo surgió la idea de escribir sobre la trata de seres humanos? Todo comenzó en un taller de escritura creativa, uno de esos sitios estupendos que existen en Madrid, donde entras en contacto con personas que están en la misma onda que tú. Ahí surgió la idea. Al principio fue un relato breve, luego paso a ser una nouvelle y al final un libro de 250 páginas.
¿Qué me llevo a escribir sobre ello? Mi sensibilidad social. Recordaba mi primera asistencia como abogada en España para defender a varias mujeres detenidas en la Brigada de Extranjería, por entonces en la calle de los Madrazos. Todas eran extranjeras. Ingenua, lo primero que pensé fue porqué no trabajaban de otra cosa habiendo otro tipo de trabajos. Ignorante, no podía imaginar que detrás de estas personas había todo un sistema de captación y explotación brutal. Cuando pasado un tiempo conocí sus historias, no podía creer que a fines del siglo XX todavía seguía existiendo la esclavitud, la extrema explotación de la mujer por el hombre. De ahí surgió la idea.
El conocimiento de seres humanos sometidos a este comercio tan despiadado y cruel fue terrible, necesitaba una salida. Por aquel entonces también hice un descubrimiento maravilloso, el del glamuroso artista Tino Casal, la pasión que ponía al cantar fue como un alivio frente a tanta maldad. La letra de su canción Eloise me sugería una historia. Sin saber por qué, algo parecido me recordaba Un caballo sin nombre, la canción del grupo América, cada vez que la escuchaba podía ver el caballo blanco galopando con sus crines al viento… Ambas fueron una inspiración, eran un símbolo de libertad de la que sin duda carecen las mujeres víctimas de la trata. También me asaltaban los recuerdos de aquellas mujeres en la Casa de Campo o en la calle Montera, en la que paradójicamente estaba la Comisión sobre la trata de seres humanos, y en las puertas de cuyo edificio chicas jóvenes esperaban a sus clientes. Allí me enseñaron a ver las consecuencias de la prostitución.
Yo era de las que creían que, siendo tan antigua y habiendo sobrevivido al paso del tiempo, bastaba con reglamentarla para mejorar la situación de estas mujeres. Pero cuando conocí la realidad en detalle y analicé todo lo que conlleva, mi perspectiva cambió y mi posición se radicalizó. Ahora lucharé porque se erradique esta indigna explotación. Una mujer no puede vivir de vender su cuerpo por falta de oportunidades.
Con la escritura de esta novela pude dar salida a todo lo que bullía en mi cabeza. Y la trama reserva una sorpresa final. Espero que su lectura mantenga expectante y ojalá llegue a emocionar.
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